Antes de centrarnos propiamente en el contenido de la Resolución del Parlamento Europeo, conviene repasar lo que se conoce como las leyes de la robótica de Asimov.

Hablar de las leyes de la robótica de la UE es hacerlo de un texto relativamente reciente, pero que, en gran medida, ya estaba escrito (y como tal consta en la resolución del Parlamento Europeo) por el gurú de la ciencia ficción, Isaac Asimov, que anticipó un debate que va estar presente en nuestras vidas en los próximos años.

 

¿Qué son y que dicen las leyes de la robótica de Asimov?

 

Son una serie de principios éticos y morales que deben marcar el comportamiento de los Robots en la sociedad humana. Si eres aficionado al cine, posiblemente las recordarás de la película Yo, Robot, protagonizada por Will Smith, donde se plantean los principios generales y las normas de convivencia que, según la visión de Asimov, deben marcar la convivencia entre seres humanos y máquinas inteligentes. Estas normas son:

  1. Ley Cero de la Robótica que es la norma base de esta convivencia: «Un robot no hará daño a la Humanidad o, por inacción, no permitirá que la Humanidad sufra daño».
  2. Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, salvo en el caso de que estas entrasen en conflicto con la Ley Cero de la Robótica.
  3. Un robot debe proteger y preservar su propia existencia, salvo en el caso de que esta ley entrase en conflicto con lo planteado en la primera y segunda leyes de la robótica

Todo esto era ficción… hasta ahora.

En fecha 16 de febrero de 2017 el Parlamento Europeo, emitió una resolución conteniendo recomendaciones destinadas a la Comisión, sobre normas de Derecho civil sobre robótica, en la cual, tras exponer diversas consideraciones sobre el estado actual de la tecnología en materia de IA y creación de robots y contando con una predicción de avance en este campo, pide a la Comisión que «proponga definiciones europeas comunes de sistema ciberfísico, sistema autónomo, robot autónomo inteligente y sus distintas subcategorías».

Y propone unas características definitorias del robot inteligente, entre las que, efectivamente, debemos destacar la autonomía y capacidad de interactuar y alterar su entorno, así como la capacidad de «autoaprendizaje a partir de la experiencia y la interacción» que además permite al robot «adaptar su comportamiento y acciones al entorno».

La Resolución aborda numerosas materias, entre las que reviste especial relevancia jurídica la responsabilidad civil. Y es que pronto habrá que enfrentarse a la existencia de daños causados a personas o cosas, por actuaciones de máquinas que podemos considerar robots. (por ejemplo, el uso de un vehículo de conducción autónoma en carreteras).

La Resolución considera que el marco jurídico vigente a aplicar ante la falta de otro específico, sería el de la responsabilidad por daños causados por productos defectuosos, esta es la Directiva 85/374/CEE, que solo cubre los daños ocasionados a condición de que el perjudicado pueda demostrar el daño real, el defecto del producto y la relación de causa a efecto entre el defecto y el daño.

Ahora bien, ¿qué es lo que convierte en especial este tipo de responsabilidad civil para la cual lo previsto en la normativa vigente, pueda llegar a considerarse insuficiente? La respuesta la encontramos en lo que podríamos considerar “decisión” (acción) autónoma del robot.

En la actualidad existen robots que tienen capacidad de aprendizaje, que unido al razonamiento, puede dar lugar a que la maquina tome decisiones, capaces de producir un daño en terceros, que escapen del control de los distintos agentes que han participado en su fabricación y desarrollo, acciones autónomas que no pudieran ser imputadas a un defecto en la fabricación, no siendo por tanto un producto defectuoso.

De esta manera, el Parlamento Europeo plantea una serie de claves que deberán guiar la futura normativa que regule esta materia, definiendo en primer lugar, como hemos indicado anteriormente, que debe entenderse por robot inteligente.

Teniendo en cuenta lo anterior, el Parlamento propone la creación de un Registro de Robots Inteligentes para todo el ámbito de la Unión Europea, contemplando a largo plazo la capacidad de crear una personalidad jurídica propia para robots. En segundo lugar, la Resolución sienta las bases de las futuras leyes de la robótica, estableciendo las siguientes normas para los investigadores en esta materia:

  1. Principio de Beneficencia: Los robots deben actuar siempre en beneficio de la humanidad (ley cero de la robótica de Asimov).
  2. Principio de no maleficencia: Muy similar a la anterior, pero estableciendo de forma expresa que las acciones de los robots no deben nunca dañar a los humanos.
  3. Principio de autonomía: en la toma de decisiones con independencia de la interacción con otros sensores inteligentes o robots.
  4. Principio de justicia: por el que se establece la distribución justa de los beneficios asociados a la robótica y la asequibilidad de los robots utilizados en el ámbito de la asistencia sanitaria a domicilio y de los cuidados sanitarios en particular.