Continuando en la línea del anterior artículo Concurso de acreedores y ley de segunda oportunidad, en esta ocasión vamos a ver de una forma sencilla cómo se articula el procedimiento a seguir por aquellos que quieran acogerse al Mecanismo desarrollado en la Ley de Segunda Oportunidad. Recordemos que esta Ley daba una segunda oportunidad a aquellas personas físicas o en situación de autónomos que por diversos motivos se vieran en una situación de insolvencia de la que no consiguiesen salir por los medios anteriormente ofrecidos en nuestro ordenamiento.

Condiciones para la ley de Segunda oportunidad

Pues bien, para acogerse a esta Ley lo primero que tiene que hacer el deudor es intentar llegar a un arreglo amistoso con sus acreedores, arreglo que tendrá que validar un juez y mediante el cual quede en manifiesto un plan de viabilidad y una determinación de plazos para el pago de las deudas que no se demoren más allá de diez años.

Si no se llega a un acuerdo en unos dos meses, y siempre y cuando no se hubiese acogido el deudor a este Mecanismo de Segunda Oportunidad en los últimos diez años; el deudor podrá presentar ante el Juez de Primera Instancia la solicitud de concurso voluntario para proceder a la realización de todos sus bienes para saldar las deudas contraídas hasta donde llegue lo alcanzado por ellos. En este momento, el Juez puede condonar la parte de la deuda que no haya podido ser cumplida con la liquidación de bienes.

Las deudas públicas no se contemplan

Recordemos que las deudas contraídas con la Agencia Tributaria o con la Seguridad Social, o las de alimentos no podrán ser parte de esta condonación; pero lo que permite este Mecanismo, a diferencia del Concurso de Acreedores, es que la Ley de Segunda Oportunidad abarca las deudas hipotecarias, contemplando la vía de la dación en pago bajo determinadas condiciones.

 

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NOTA

Hay que tener en cuenta que, además de entrar en un Registro Público Concursal (un registro de “morosos”), el acreedor que vea aumentado su patrimonio en los siguientes cinco años posteriores a la declaración de concurso voluntario, o se demuestre que ha actuado en su favor de mala fe, perderá todos los beneficios obtenidos por este Mecanismo de Segunda Oportunidad y verá todas sus deudas revividas.