La diferencia entre la nulidad de un acuerdo y su inexistencia de hecho puede ser un elemento clave a la hora de determinar la acción a ejercitar por un propietario frente a los actos comunitarios. No podrá ser objeto de impugnación judicial un acuerdo que no revista la forma que exige la LPH, por mucho que la comunidad proceda igualmente a su ejecución.
Por ello, en materia de propiedad horizontal es muy importante examinar en detalle la letra del acta, las convocatorias de las juntas, las notificaciones de los acuerdos a los ausentes y sus respuestas, el cómputo de los votos y sobre todo la evolución de la jurisprudencia de las distintas audiencias provinciales en esta materia, pues existen multitud de requisitos de fondo y de forma que pueden determinar la nulidad (o la inexistencia de hecho) de un acuerdo que a priori parece válido.