Mucho es lo que se ha hablado de los perjuicios causados en los inversores por las participaciones preferentes ofertadas por las entidades financieras en los últimos años; menos conocido es, sin embargo, las nefastas consecuencias que la contratación de las llamadas Hipotecas multidivisa traen a los inversores que, como es entendible, la mayor parte de las veces, tan sólo trataron con su contratación de ahorrarse unos euros de su cuota de hipoteca al desprenderse del temido Euribor.

hipotecas multidivisa

Producto financiero camuflado como hipoteca

Las hipotecas multidivisas no son otra cosa que un producto tóxico, híbrido entre una hipoteca y un producto financiero, mediante el cual, la hipoteca se contrata en euros, pero la cantidad a amortizar se va recalculando (habitualmente de manera anual) en la divisa extranjera elegida (la mayor parte de las veces yenes japoneses o marcos suizos). A su vez, la hipoteca multidivisa ha sido un producto que fue comercializado de manera masiva, unas 50.000 en España, en los albores de la crisis financiera (sobre todo en los años 2006-2009), teniendo las entidades financieras previsiones de la fluctuación de tipos que experimentarían tanto el euro, a la baja, como el resto de monedas, muchas de ellas fortaleciéndose; y sobre todo conocedores de las posibilidades de desplome del Euribor. Los bancos no explicaron estos riesgos, y los consumidores de estos productos, nada sabían de los peligros a los que se enfrentaban.

Sentencia del Supremo

Actualmente, y a partir de una reciente Sentencia del Tribunal Supremo, se ha logrado un gran avance para todos aquellas personas que, sin disponer de la información necesaria que el banco debe ofrecer con transparencia, contrataron una hipoteca multidivisa sin conocer sus riesgos, entendiéndose ello como un vicio del consentimiento, y logrando la nulidad de las cláusulas abusivas que perjudicarían a los inversores de estos productos, por entender el Alto Tribunal que las Hipotecas Multidivisa no se tratan de hipotecas sin más, sino que son en realidad productos financieros complejos que necesitan ser explicados con claridad y transparencia antes de su venta para que el cliente sepa a qué se enfrenta.
 

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Es por ello que esta Sentencia abre la puerta a la solución por vía judicial de este problema, a todos aquellas personas que pusieron su confianza en los bancos y contrataron este tipo de productos sin saber realmente qué era lo que estaban firmando y cómo esto podía afectar negativamente a sus intereses.

 

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