No puedo pagar mis deudas! Opción: no hacer nada

Tal y como tratábamos en nuestro anterior artículo, una persona se encuentra en situación de deudas e insolvencias cuando no puede ir haciendo frente a las deudas que van venciendo, por ejemplo; a las cuotas mensuales de préstamos personales y tarjetas. Cada día son más las opciones que asisten, sobre todo a particulares y autónomos, para poner fin a esta situación de insolvencia de forma definitiva.

Todas estas soluciones las iremos tratando en distintos artículos, sin embargo en esta ocasión trataremos la que posiblemente es la elegida por la mayoría de particulares: dejar de pagar y esperar los embargos.

Mi empresa es insolvente, ¿no hacer nada es una solución?

Ante una situación de insolvencia, limitarse a desatender pagos y esperar embargos nunca es una solución, pero si eres administrador de una sociedad optar por esta alternativa es además un grave error, que puede llegar a implicar la apertura de un concurso necesario y en última instancia la responsabilidad personal del administrador frente a los acreedores.

Soy un particular y no puedo atender mis deudas ¿no hacer nada es una solución?

También aquí la respuesta en no. Esta es la opción elegida por muchos particulares, posiblemente porque conscientes de la existencia de la deuda, desconocen las alternativas que les permitirían hacerlas desaparecer o cuanto menos reducirlas.

Fuera de aquellos casos donde esta opción puede implicar perderlo todo, incluso cuando las consecuencias sean únicamente el embargo de una parte de tu nomina o pensión, esta no es una solución.

El resultado será una insolvencia perpetua, que no te  permitirá tener nada a tu nombre ni iniciar posibles proyectos nuevos, manteniéndote de forma indefinida la sombra de tus deudas.

Por eso, precisamente para evitar estas situaciones, cada vez son más los mecanismos legales que permiten la remisión de deudas y poner fin a la situación de insolvencia, a la que por multitud de circunstancias se han visto abocados muchos particulares.

En el próximo artículo valoraremos la agrupación de deudas como una posible solución.