De acuerdo con la normativa del IRPF, las rentas procedentes de la titularidad de bienes inmuebles rústicos y urbanos o de derechos reales que recaigan sobre ellos (todas las que se deriven del arrendamiento o de la constitución o cesión de derechos o facultades de uso o disfrute, cualquiera que sea la denominación que se les dé o su naturaleza), constituyen rendimientos íntegros del capital inmobiliario a integrar en la base general del Impuesto.

No obstante, estos ingresos, se podrán ver minorados con los gastos que la legislación admite, entre los que están los saldos de dudoso cobro. Es decir deberemos hacer figurar los ingresos, aunque luego los podamos poner como gastos por el mismo importe

Para poderlos poner como gastos deben cumplir el requisito de considerarse de dudoso cobro, y eso se consigue, bien porque el deudor haya entrado en concurso de acreedores o porque entre la fecha de exigibilidad del cobro y el final del año hayan transcurrido más de 6 meses y no se hubiera producido una renovación del crédito; si finalmente se cobra deberá computarse como ingreso en el ejercicio de cobro.