Debido a la situación económica generalizada, muchas empresas pueden perder importantes negocios y clientes y por lo tanto ver reducidas las cifras de ventas. La situación es preocupante tanto para los inversionistas, directivos  y trabajadores.

Muchas veces y pese a los constantes esfuerzos que todos los involucrados hacen, no queda más opción que reestructurar la empresa, disminuir operaciones, cerrar líneas de negocio para mantener viva la empresa.

Estos procesos son muy tensos ya que el mayor temor de los trabajadores es perder sus puestos de trabajo, con ellos sus ingresos de los que depende su seguridad y bienestar, esto puede llevar a un ambiente de estrés y preocupación por baja motivación de los empleados.

El proceso de planificación de la reestructuración debe ser totalmente confidencial, la filtración de la información en las capas bajas de la empresa pueden ser desastrosas para el desempeño laboral y por lo tanto la satisfacción de los clientes.

La planificación debe tener en cuenta proyecciones financieras realistas, tener muy claro que líneas de negocio deben permanecer por ser las más rentables, es decir las que tengan mayor relación costo/beneficio, cuidándose de no quedar dependiendo de un solo cliente ya que esto puede ser muy arriesgado.

Los empleados que continuarán con la empresa deben hacerlo por motivos racionales y profesionales, nunca tener en cuenta simpatías personales a la hora de tomar este tipo de decisiones ayudara a que la empresa pueda seguir adelante, y posiblemente en el futuro volver a crecer  tanto en operaciones como en personal.

Una vez se tengan planeadas las operaciones que van a continuar y se tenga la certeza del personal que es indispensable para ejecutar dichos procesos, se debe proceder a comunicar con total transparencia la situación a los empleados; este proceso es difícil para los empleados y para los directivos encargados de transmitir la comunicación, se recomienda hacerlo en una reunión formal, con un ambiente relajado y explicando detalladamente la difícil situación en la que se encuentra la empresa.

La comunicación de si continúa o no se debe hacer uno a uno, de forma personal, agradeciendo y enfatizando la importancia del trabajo de cada uno de los empleados, vale mucho comunicar que una vez superada la crisis la empresa apreciaría contar con su presencia de nuevo.

Debido a la complejidad del plan y ejecución de las reestructuraciones, muchas empresas acuden a asesorías externas, en Navarro Abogados y Consultores somos especialistas en este tipo de operaciones.